Para aquellos que esperaban
que fueran ciencias exactas
los axiomas matemáticos
y en su cuenta no contaban
con probabilística acta
y les pone muy dramáticos
integras condicionales
con indeterminación,
números irracionales,
incógnitas, irreales
espacios de decisión,
y la infinitesimal
solución diferencial
les trasforma en viscerales,
¡no se lo tomen tan mal!
la respuesta a sus males
son las cápsulas del tiempo,
¡líbrese de radicales!
Para los que a emociones
de su pretérito se atan
y aún sabiendo razones
son tan tercos como Zlatan
y vuelven a rematar
cuestiones inoportunas
bajo la luz de unas velas
y de la argentada luna
rondando como la tuna
lo perdido que se anhela,
temiéndote que no hay daños
y aunque parezca muy extraño
no hay extrañeza ninguna;
¿No sabes si ser huraño
porque sabes, no das ni una?
Prueba cápsulas del tiempo
y en tu memoria haz lagunas.
Para esas vueltas en coche
con titubeantes juegos
bajando bajo la falda,
para esas eternas noches
jugándotela con fuego
y sudor frío en la espalda
diciéndote “¿qué cojones…?”
y después respirar hondo
con ritos y maldiciones
en internas procesiones;
si crees que has tocado fondo
como una serpiente vil,
tras una guerra civil
rendido sin condiciones…
¡No hace falta otro misil,
ni perderse entre oraciones!
Dieta a cápsulas del tiempo,
no hay mejores soluciones.
Para aquellas tradiciones
ancladas en el olvido,
para esos viejos amigos,
para aquellas vacaciones
que tanto te has repetido,
para esos campos de trigo
que se han vuelto obra civil,
para “¿No estás ya mayor?”
para “Yo antes no era así”
para “Yo te lo advertí,
desengáñate mi amor”;
parapetos por hogares
con rencores familiares
para ellos también, pues sí,
para “esto que hace mares
se me daba bien a mí”
y para aún más pesares…
¡Toma cápsulas del tiempo,
funcionan tan bien aquí
como lo harían en “Ciempo”!
J.Martín
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