y aurora meridional de iriscencia
inefable, carmesí luminiscencia,
sonambula serendipia deshace
etéreos días con incandescencia:
La soledad en esta epifanía
es melifluo olvido sin las letanías
de las inmarcesibles limerencias.
Pasan las épocas ante este ocaso,
ante él se queda muda la elocuencia
y tras suave brisa, queda todo raso.
Toma aire contemplando ese segundo,
que con esa inspiración dara paso
al fin, el soneto mas bello del mundo.
J.Martin
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