La tormenta, la noche despierta.
El viento, los árboles acuna.
Las estrellas, al bosque emborrachan
de aroma y poesía desierta.
Versos olvidados a la luna
que los aires frescos deshilachan.
Y una niña en la ventana abierta
admira perpleja en su tribuna
como los silencios al astro tachan.
Puntos suspensivos que terminan
frases que pasan inadvertidas
palabras que no se quieren ver.
Tequieros ocultos que definan
las emociones más atrevidas
que anulan cualquier anochecer.
Mientras, las miradas adivinan
esas intenciones abatidas
que ahora solo hacen doler.
Tormenta insensible que acuchilla
los sueños en las noches en vela
y las fantasías más ansiosas.
Cuando el viento ciega a la chiquilla
y disipa con toda cautela
todas las emociones mimosas,
de entre las estrellas, una chilla
y desvanece la suave tela
de sus locuras más pudorosas
Delia Paniagua
1 comentario:
Increible!!!!
Todo lo que me has hecho sentir,
es muy difícil de decir.
Las palabras no se encuentran,
cuando los recuerdos despiertan.
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