Se abre la veda una vez más
y la fiera que hay escondida
te reta a buscar una salida;
cuando nerviosa y dispersa estás
los temblores no intentes controlar
deja que el vértigo te lleve
y la realidad será aún más leve:
-“La cuestión es hacerme trabajar”
Quizá el boli te pueda ayudar
para hacer del reto un planeo
que te haga volar, no hagas el feo,
que no se diga q no es por pensar.
Si lo que quieres es rimar,
mójate, que sea de agua o absenta,
métete en mitad de las tormentas.
(Es que en Londres eso siempre lo harás)
No pienses y sé como el cristal,
no pienses y sé la tinta de la noticia que mañana querrás dar;
no pienses y lo harás.
Los gatos sin tejado
Los locos también escriben
miércoles, 28 de octubre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
MALDICIÓN A LA MALDICCIÓN
Hoy quiero meter la mano
en la masa de las croquetas
de un ignome asunto humano
las dicciones incorrectas,
pues no es la norma tan recta
y crecen como las setas;
pues el lenguaje es demócrata,
sin unanimidad
y sin normas aristócratas,
es un monstruo efervescente
que basa su realidad
en su uso intrínseco, y ya.
No hablo de vicisitudes
de dialectos regionales
con lingüísticas postales
que en tradiciones se escuda,
no, no es calabaza en salsa
ni irse de casa de caza;
aparca el autobús ALSA
y prepárate dos tazas
pues son chocolateadas
magdalenas quien esperan
junto a la astenia social,
gayoleando a patadas
las cosas que firmes eran
y ahora es ruina normal.
Por esto, se solicita
un dentífrico que lave
la lengua de mentecatos
y quede un metracrilato
transparente, llano y suave,
para que telediarios
e impresa prensa decente
dejen de ser astringentes
medios, para poder ser
fuente de vocabulario,
y un modo para aprender.
J.Martin
lunes, 14 de septiembre de 2015
la canción del pirata perchador
Con un paraban por manga
sin espacios en el cuelga
trabaja sin hacer huelgas,
percha el de Carabanchel.
Pela, etiqueta y alarma,
si de hogar no es el momento;
dobla en blando movimiento
prendas para ella y para él.
Firme se acerca la jefa,
andando viene a su mesa,
le dice, con cierta sorpresa
“botas has de colocar”.
Y ve el perchita en la tienda
tirada toda la ropa,
limpia pasando la mopa
un roto y caído cristal.
Levanta perchita mío
sin temor a hacerte un lío,
pues ya es agua pasada
el cambio de temporada…
¡no cometas otro error!
Veinte prendas hemos hecho
de “Ralph Lauren” y “For us”
de las nuevas colecciones
y montones de foulards.
En el oulet es decoro
ofertar sin demandar,
todo al setenta por ciento:
moda, marcas y hogar.
J.Martin
lunes, 31 de agosto de 2015
El "otro" soneto más bello del mundo (Con permiso de Jose, claro)
Inefable época, meliflua canción,
empalagosa limerencia, inolvidable arrebol.
Fresca elocuencia encontramos por el camino.
Bendita serendipia tu presencia en mi destino.
Sonámbulos, perseguimos la aurora,
fuimos juntos un destello de iridiscencia.
Antes, efímera luminiscencia
Inmarcesible incandescencia ahora.
Olvidamos el olvido y soledad.
Escribimos un guión sin desenlace
arrojándolo en una botella al mar.
Momento de epifanía, complicidad
En cada mirada, una estrella nace,
acompaña este soneto al terminar.
María Villacañas Blázquez
DOS SONETOS ASINTOMÁTICOS:
El libro de la vida da certezas
que son proyecciones del lector,
el origen está en el interior
distorsionando por naturaleza,
volviéndose meliflua la mirada
para ver vigor lozano en flaquezas.
Mas los pies en el suelo son pedrada
que golpea y da marcha a la cabeza,
muestra un cuadro de hechos asintomáticos
con la autonomía que da el destino:
flexible y afilada cual saeta;
Del sombrero, el conejo automático
salta y se va a la jara del camino
cuando la verdad, al valiente reta.
J. Martín.
A la sombra de la jara la encontré,
solo un cuento, un poema para sentir
y cuando en medio de la marcha desperté
su saeta envenenada me arranqué.
Primer día, asintomático al sentir
ese antídoto melifluo introducir
y lozano, de entre las sombras volver
con un libro bajo el brazo, hay que decir.
Con autonomía, contaba un cuento
de esos de duendes con sombrero
de esos de valientes caballeros.
Desenlace y origen igual eran
nos llevaban a una misma conclusión:
la verdad en tu soneto se perdió.
María Villacañas Blázquez
OTRO PENTÁGONO DE HUMO.
El secreto que en tus ojos se diluye
juega al escondite con el viento.
Dulce niña, que por las noches huyes
¿podré encontrar tu fuego?
Verdes plumas en tu corona ponen
un punto y un principio a un bello cuento,
que hasta a los magos deja sin aliento...
Y así comienza tu juego.
Tus rizos azabache, delineantes
a las flores dejan sin aliento
y a un tenaz amanecer llameante
de un soplo borra el ego.
Entre dos caminos serpenteantes
tierno, como de la vid el sarmiento,
surgió una vida que, expectante,
otea el cielo, ciego.
En tus brazos se convirtió en amante,
de la tierra y de las aves protector.
De canciones y caricias escurridor.
Vivo al fin, me entrego.
María Villacañas
juega al escondite con el viento.
Dulce niña, que por las noches huyes
¿podré encontrar tu fuego?
Verdes plumas en tu corona ponen
un punto y un principio a un bello cuento,
que hasta a los magos deja sin aliento...
Y así comienza tu juego.
Tus rizos azabache, delineantes
a las flores dejan sin aliento
y a un tenaz amanecer llameante
de un soplo borra el ego.
Entre dos caminos serpenteantes
tierno, como de la vid el sarmiento,
surgió una vida que, expectante,
otea el cielo, ciego.
En tus brazos se convirtió en amante,
de la tierra y de las aves protector.
De canciones y caricias escurridor.
Vivo al fin, me entrego.
María Villacañas
Pentágono de Humo.
El móvil, la mesa y la bandeja.
¿El futuro?¡Qué va! El frío asfalto,
camino donde mi paso se aleja
es azabache ¡y alto!
No hay oscuridad en lo natural
no existen secretos indesvelables
todo es inconsciencia echada a vibrar
y que el azar nos hable.
Luego, ya se usará el escurridor
para que esas inoportunidades
resbalen y nos dejen lo mejor:
afectos y verdades.
Trazos definitivos del boceto
del que aun sin ser los delineantes
damos firma, aprobación y veto: la vida por delante,
el abandonado nido, la reja,
viento en las alas tras nube de plumas
estela donde mi paso se aleja
pero nunca se esfuma.
J. Martín
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