domingo, 27 de septiembre de 2015

MALDICIÓN A LA MALDICCIÓN




Hoy quiero meter la mano

en la masa de las croquetas

de un ignome asunto humano

las dicciones incorrectas,

pues no es la norma tan recta

y crecen como las setas;

pues el lenguaje es demócrata,

sin unanimidad

y sin normas aristócratas,

es un monstruo efervescente

que basa su realidad

en su uso intrínseco, y ya.

No hablo de vicisitudes

de dialectos regionales

con lingüísticas postales

que en tradiciones se escuda,

no, no es calabaza en salsa

ni irse de casa de caza;

aparca el autobús ALSA

y prepárate dos tazas

pues son chocolateadas

magdalenas quien esperan

junto a la astenia social,

gayoleando a patadas

las cosas que firmes eran

y ahora es ruina normal.

Por esto, se solicita

un dentífrico que lave

la lengua de mentecatos

y quede un metracrilato

transparente, llano y suave,

para que telediarios

e impresa prensa decente

dejen de ser astringentes

medios, para poder ser

fuente de vocabulario,

y un modo para aprender.


J.Martin

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