lunes, 27 de abril de 2015

CARTAS A MISS DULCINEA

Dame una sola razón
que justifique la lucha,
eso bastará, escucha,
para la proclamación
de una guerra a corazón.
Tú que eres mi dulce dama,
eres perfecta amalgama
de los sueños e ilusiones
que hacen que echarle cojones
sea duro mas no un drama.
Hoy, que aquí me encuentro preso
de mis lamentos y ruegos
y páginas hechas fuego
te pienso y deshago el seso
imaginándote en un beso.
No sé si te he conocido,
o si aún no ha sucedido
pero sé que eres bandera
por quien se lucha y espera,
para quien no estas vencido.
¿Qué más da si todo es sueño?
¿Si ese monstruo en el espejo
no es si no el peor reflejo?
No es suficiente el empeño
ni es ningún reto pequeño:
Este delirio es la trama
de una mano entre las llamas
que apuesta por una estrella
tan oscura y tan bella
que no se ve, y ya se ama.
Di, ¿Qué es acaso el futuro?
pasado en demolición
y presente en construcción
¿Acaso hay algo seguro?
¿Acaso alguien da dos duros?
Por eso tan solo pido
soñarte y darle sentido,
contar con tus bendiciones,
que escuches mis oraciones
y ser la fe del perdido.
Pues si se ha de navegar
cielo y mar serán tus ojos,
tu boca el ocaso rojo,
tu voz el viento silbar
tu suspiro el respirar
y tu existencia mi calma;
rindo mis armas a tu alma:
quiero ser tu caballero
para servirte sin peros
sin laureles y sin palmas:
Serás la fe del perdido
que no se ve, pero se ama
para que no estar vencido
sea duro, mas no un drama.
J.Martín

lunes, 20 de abril de 2015

LA CÁPSULA DEL TIEMPO



Para aquellos que esperaban
que fueran ciencias exactas
los axiomas matemáticos
y en su cuenta no contaban
con probabilística acta
y les pone muy dramáticos
integras condicionales
con indeterminación,
números irracionales,
incógnitas, irreales
espacios de decisión,
y la infinitesimal
solución diferencial
les trasforma en viscerales,
¡no se lo tomen tan mal!
la respuesta a sus males
son las cápsulas del tiempo,
¡líbrese de radicales!

Para los que a emociones
de su pretérito se atan
y aún sabiendo razones
son tan tercos como Zlatan
y vuelven a rematar
cuestiones inoportunas
bajo la luz de unas velas
y de la argentada luna
rondando como la tuna
lo perdido que se anhela,
temiéndote que no hay daños
y aunque parezca muy extraño
no hay extrañeza ninguna;
¿No sabes si ser huraño
porque sabes, no das ni una?
Prueba cápsulas del  tiempo
y en tu memoria haz lagunas.

Para esas vueltas en coche
con titubeantes juegos
bajando bajo la falda,
para esas eternas noches
jugándotela con fuego
y sudor frío en la espalda
diciéndote “¿qué cojones…?”
y después respirar hondo
con ritos y maldiciones
en internas procesiones;
si crees que has tocado fondo
como una serpiente vil,
tras una guerra civil
rendido sin condiciones…
¡No hace falta otro misil,
ni perderse entre oraciones!
Dieta a cápsulas del tiempo,
no hay mejores soluciones.

Para aquellas tradiciones
ancladas en el olvido,
para esos viejos amigos,
para aquellas vacaciones
que tanto te has repetido,
para esos campos de trigo
que se han vuelto obra civil,
para “¿No estás ya mayor?”
para “Yo antes no era así”
para “Yo te lo advertí,
desengáñate mi amor”;
parapetos por hogares
con rencores familiares
para ellos también, pues sí,
para “esto que hace mares
se me daba bien a mí”
y para aún más pesares…
¡Toma cápsulas del tiempo,
funcionan tan bien aquí
como lo harían en “Ciempo”!



J.Martín