Una palabra de vida
entre mi espalda y mi pecho
se hace una razón debida:
De carne y hueso estoy hecho.
¿Tu nombre como se llama?
pues sin sintagma en el fuego
el sujeto es abstracto, luego
deja el tacto para el que ama,
y con tu tracto proclama
tu nombre, dilo sin bridas
será realidad cumplida,
no se dice y desvanece,
perece... Nombre, pareces
una palabra de vida.
Una vez todo se ha dicho
queda el ser ante nosotros
y así "es" como cualquier otro
materia, del polvo al bicho,
del humano al muerto en nicho,
y el paso entre ambos estrecho:
la molécula en el lecho
y en el techo la conciencia
¿y Yo? -pregunto a la ciencia-
entre mi espalda y mi pecho,
¿Qué es este barro con alma?
De química, biología,
cultura, psicología,
y no más, la misma calma
del que vive y el que palma.
Sentir pasión encendida
es dopamina espacida,
es pensarlo, e importante,
sentir a los semejantes
se hace una razón debida:
Di tu nombre si aquí estás
y el mío si estoy contigo,
y si entiendes lo que digo
se una acción y nada más,
ya que piel con piel jamás
quedó un mensaje maltrecho,
somos humanos a lo hecho;
historia sin profecías
y memoria día a día:
De carne y hueso estoy hecho.
8/1/2015 J.Martín