domingo, 6 de octubre de 2013

Al poema del desconocido amante frustrado de una amiga. Más desgraciado que el rechazado por ella lo es el que nunca disfrutó de los motivos para pretenderla

¡Se haga la luz! dijo Dios.
Se ocultó tras sus pestañas.
Yo pasaba por allí,
sentí perder las entrañas.

Del dolor que me acuchilla
desconozco la razón
¿¡Fue arrancada la costilla
o fue robado el corazón!?


Que compita no hay fulgor,
no hay color en la batalla,
no hay calor que así derrita,
no hay resplandor de su talla

No hay valor que sepa huir,
como perdella no hay susto
No hay frungir como con ella
digo yo... no tuve el gusto.

Que no ansíe la experiencia
no hay hombre con tanto mundo

Cual sus ojos no hay urgencia

No hay poema más rotundo.

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