Sientes en tu estómago batir de mariposas
el zumbido de las avispas en los oídos
y arriba ves la losa
con su peso temido,
el pavo real se retira y corta sus plumas
las clava en el suelo haciendo un fuerte, escondiéndose
para que allí asuma
su debilidad perdiéndose...
¿Quizá hace mejor el caracol con su escapada
al asfalto, huyendo del barro por la humedad
y pasa despistada
que lo vayan a atropeyar?
No, ni avestruces, ni serpientes acorraladas,
tampoco bueyes castrados, ni lobos hambrientos...
eso no vale nada,
eso es perder aliento,
dejar de hacer tanto el mono ya, hay que admitir,
y ser ratas que miran a uno y otro lado
antes de haber actuado
y del laberinto salir.
J.Martín
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