lunes, 28 de marzo de 2011

Embarcada hacia la madurez

Embarcada hacia la madurez

viendo pasar de largo mi destino

¿qué es mi sino, si no algo prohibido?

que con su movimiento

abre mis ojos esta vez

al estrés del viento.

No acepto el rumbo del barco

es sólo una excusa barata

que hace crecer la mata

de la pereza del viaje

atravesando las estrellas en arco

y me hacen pagar peaje.

Y en mi pañuelo la tirantez,

el temor a lo temido,

el placer de lo vivido,

y no escarmiento.

Hay una mancha de escasez

en mi acuartelamiento.

La indiferencia en un charco,

una idea convertida en errata,

la manipulación de una gata,

que inhibe el aprendizaje,

de la ambigüedad del marco

que creó el coraje.

El coraje de la estupidez

de no aceptar el tiempo felino

que siete vidas ha vivido

y ya mira sin desaliento,

sus emociones son placidez.

Cosa que yo intento

pero con mis silencios me desmarco

de la canción de la cabalgata

con el aroma de su corbata

dejando oculto lo interesante, camuflaje...

de la infancia que aparco

y me lanzo sin maquillaje.


Delia Paniagua Cidade

5 comentarios:

j.martin dijo...

que genial quiya, me gustó mucho!!!


¿están todas las palabras...? jajajajaja

Akavai dijo...

Alguna falta... pero no me cabían! :P

María dijo...

ja! en ese caso... la mia esta cais terminada jajaja.

Anónimo dijo...

Es tan rara como el tránsito de la adolescencia a la pre-madurez. Me gusta

Nani dijo...

ya la habia leido pero no habia escrito!! que fuerte, no? muy chulo nena!