Entre plumas del pasado
se descubren las tormentas
ángeles negros alientan
suspiros huracanados.
Ay! espinoso camino
de sombras y sinsentidos
ay! el argentado sino
demacrado y desmedido.
Angustias y soledades,
sombríos y oscuros caminos
relámpagos adivinos
anunciando novedades;
la grieta del cielo eléctrica
es fulminante destino,
sintiendo de forma ecléctica
enfrente a un ardiente pino.
El árbol se parte en dos:
¡hermosa señal se avino!
todo perece, soy solo...
una piedra en el camino...
J. Martín.
M. Villacañas.