Corazón, ¡que sinrazón jugarse el cuello y que mal rato!
¡Cuanta magia en tus destellos
y agonía en tus retratos!
Corazón, Ilusión tu vocación a las estrellas,
palos de ciego tus gritos
y solito te atropellas...
Pensamiento, das aliento a mis tensiones con tu genio,
pues, no tengas los cojones
de negar este convenio.
Pensamiento, no reviento de pasión,
sino de pena.
Tu raciocinio harapiento,
¿¡donde está que no me llena!?
Corazón, es tu ambición inanición del reflexivo,
un dia puse en ti mi fe ¡y ya no sé ni donde vivo!
Pensamiento, cuanto siento abastecer tan a disgusto.
Si sopesas mi alimento,
no hay sorpresa si no hay susto.
Corazón, ve con razón
y una oración que no la ofenda
Di pensamiento, sin Dios,
¿que sentido hay en la ofrenda?