Y... él estaba allí
gigante de las olas
magnas,
batiendo sin un fin
el agua con cabriolas
fatuas,
se fué, y fue hace un año,
a otros eres corriente
manta
mas tengo un frío extraño
si arropan tus corrientes
raras,
y danzan las mareas:
se te antoja la luna
clara,
en la espuma odiseas
y al fin de su fortuna
calas,
acantilado y furia
tallándose a tu costa
hasta
las verdes tierras de Uria
y a sus faldas apostas
playas;
en tierras irlandesas
palmeaban las focas
mansas
y aquí con sidra cesa
el migrar de las ocas
blancas.
Haz resoplar las rocas
alza al horizonte barcos
¡Salta!
roza las nubes locas,
tú, el salvaje charco...
calma...
J.Martín
miércoles, 28 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Y vuelta a empezar...
El camino de las palabras
zigzaguea hasta borrarse
y en medio de la tormenta
sin remedio se deshacen.
Un bosque de mediodía
enreda sus pensamientos
las hojas son compañía
de indescifrables lamentos.
El tiempo se nos detiene
jugando sin compasión,
presionándonos las sienes
entre versos de carbón.
Esa simple melodía
sin saber aun la razón
ralentiza nuestra mente
sin previa declaración.
Silvido, monotonía,
onírica sinrazón
arrástrame entre tus manos
hasta que cese el clamor.
Voces contrarias arrullan
la locura del creador
estos demonios no ayudan
la indescriptible labor.
Y el laberinto no acaba
todo vuelve a comenzar
cuando el espejo retrata
lo que nunca debió encontrar...
María Villacañas Blázquez
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