lunes, 28 de marzo de 2011

Embarcada hacia la madurez

Embarcada hacia la madurez

viendo pasar de largo mi destino

¿qué es mi sino, si no algo prohibido?

que con su movimiento

abre mis ojos esta vez

al estrés del viento.

No acepto el rumbo del barco

es sólo una excusa barata

que hace crecer la mata

de la pereza del viaje

atravesando las estrellas en arco

y me hacen pagar peaje.

Y en mi pañuelo la tirantez,

el temor a lo temido,

el placer de lo vivido,

y no escarmiento.

Hay una mancha de escasez

en mi acuartelamiento.

La indiferencia en un charco,

una idea convertida en errata,

la manipulación de una gata,

que inhibe el aprendizaje,

de la ambigüedad del marco

que creó el coraje.

El coraje de la estupidez

de no aceptar el tiempo felino

que siete vidas ha vivido

y ya mira sin desaliento,

sus emociones son placidez.

Cosa que yo intento

pero con mis silencios me desmarco

de la canción de la cabalgata

con el aroma de su corbata

dejando oculto lo interesante, camuflaje...

de la infancia que aparco

y me lanzo sin maquillaje.


Delia Paniagua Cidade

Una canción para Rosaura

Llegaste hasta aquí
desde el sur pa' buscar
cosas que descubrir
tú querías venir a enseñarme a bailar,
muchacha muy chachachá
muchacha muy chachachá...

Soplará el viento de las montañas
y de entre sus entrañas
nacerá una flor
pues es cierto,no hay más bella rosa
ni tampoco espinosa:
delirios de amor.

Las doce menos diez
Rosaura se marchó
no están sus frios pies
que me digan joder apaga el ventilador,
y así se marchó el calor,
y así se marcha el calor...

y pasaron los días bailando
y a la vez tropezando
con nuestra ilusión,
pues es cierto, todo se acaba
y eso no lo auguraba
mi alegre canción.

quisiera maldecir
pero hoy no tengo voz
¿Cuándo entonces yo vi
en la estantería esa foto de los dos?
cuando tú sabías reir,
cuando aún sabías reir...

Se apagó el viento de las montañas
y de entre sus entrañas
no nace una flor,
pues es cierto, no hay más bella rosa
ni tampoco espinosa:
delirios de amor...
Y pasaron los días bailando
y a la vez tropezando
con nuestra ilusión,
pues es cierto, todo se acaba
y eso ya lo auguraba
mi triste canción.


J.Martín

domingo, 20 de marzo de 2011

Soneto de cumpleaños

Seis de la tarde y todos en sus casas.
Tres plumas a un tiempo alzan el vuelo,
desaparece la nieve del suelo
y la tinta mancha tres hojas rasas,

pintado una flor con rimas escasas
mientras la chica del azul del cielo
se acuerda de nosotros con recelo
pues su cumpleaños ya está en las brasas.

Las teclas propulsadas por maullidos
reinician la conexion oxidada
y cuentan amistad y no cumplidos.

Cuentan cuanta poesía guardada
hallan en sus labios esculpidos
esperando que sea pronunciada



José Luis Martín
María Villacañas
Delia Paniagua