Los tres gatos sin tejado
bajo un farol apagado
con su suerte inoportuna
están buscando la luna
pero su buena fortuna
a oscuras les ha dejado
Tres gatos están sin uñas
de una raza casi extinta:
sus ojos llenos de tinta
con la prosa se enfurruñan
maullando versos acuñan
certeras flechas de un arco,
sus sueños no van en barco
sino en un papel que suda
y cuando el barco se muda
los tres beben de su charco.
Los tres gatos sin tejado
bajo un farol apagado
dejan de lado su block
y el la espiral de un reloj
son locos que hacen un blog
subiendo versos maullados.
Alzando su vista al cielo
comparten versos y sueños;
de sus palabras son dueños.
Con ellas rompen el hielo
alzando juntos el vuelo
en los charcos y lagunas,
pues ellos no tienen tejado
ni siquiera un banco ajado.
La fría acera es su cuna.
Los tres gatos sin tejado
bajo un farol apagado.
No les asusta la lluvia
ni sus mirada enturbia
hacia un cielo que diluvia
en charco reflejado.
De la lluvia caerán
gotas viajeras de versos
que llenarán los anversos
de cuadernos de diván.
Y en ellas albergarán
su lírico elemental.
Los tres gatos de postal
maullando a un soplo de viento
un mágico encantamiento
que parece casual.
Los tres gatos sin tejado
bajo un farol apagado.
Teñirán con su razón
versos de enajenación
salidos del corazón
en su camino cruzado.
J.Luis Martín
María Villacañas
Delia Paniagua